Carta de motivación y otros pluses para tu candidatura 

Te quieres presentar a la vacante de una empresa que de verdad te interesa. Sabes bien que no debes mandar tu candidatura sin más, has de acompañarla de al menos una carta de presentación. Pero ¿qué más puedes hacer? Te damos una idea: sustituye la carta que pensabas enviar por una carta de motivación. Te aseguramos que este extra en comunicación potenciará tu imagen y dará más visibilidad a tu candidatura. 

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Qué es la carta de motivación 

La carta de motivación es un documento muy asociado a la marca personal. Se trata de un acto de promoción que tiene un carácter estratégico, más elaborado que otro tipo de presentaciones. Por eso requiere que le dediques algo más de tiempo que a una carta de presentación.  

Lo primero que debes tener en cuenta es que la debes orientar por completo a la empresa a la que postulas. Puedes tener un documento “madre” en el que se basen todas las cartas que envíes, pero esfuérzate por personalizar cada una de ellas con algo que solo podrías decir la empresa a la que la diriges. 

Su estructura es similar a de cualquier carta: datos del remitente y destinatario, saludo inicial, cuerpo del mensaje, despedida, fecha y firma. Lo que varía es el tono con el que te expresas y que has de introducir una llamada a la acción. Con respecto al tono, será más cercano y menos formal que en la carta de presentación. Busca decir algo ingenioso y creativo, que se recuerde más a un anuncio que a un informe, pero sin caer en la retórica del spam. Es decir, sin que sea realmente un anuncio. 

Qué poner en la carta: algunos ejemplos inspiradores 

Conviene que incluyas la información precisa. No se trata de dar vueltas sobre el mismo contenido ni de que quien la reciba se desanime a leerla por la cantidad de texto que contiene. El objetivo es contar por qué tu perfil puede ser valioso para esa empresa. Pero la clave es hacerlo de una manera atractiva, ingeniosa, creativa o con cierto humor 

Por ejemplo, “Mi meta es la misma que tenía cuando iba al cole: disfrutar del patio. Se me da bien tratar con la gente por naturaleza y soy tan buena líder como cuando jugaba los partidos. Si se pierde, aprendemos a crear una estrategia mejor entre todo el equipo; las grandes victorias se consiguen superando pequeñas derrotas. Solo hay que ir ganando agilidad, adaptarse y escuchar las buenas ideas”. Esta puede ser una presentación de tu candidatura a un puesto de cierta responsabilidad que requiera coordinar a otras personas, tratar con público, en el que se valore el cumplimiento de objetivos y que se trabaje, por ejemplo, con metodologías Agile. Hemos dicho todo eso de una manera menos aburrida, más atractiva. 

No olvides incluir una llamada a la acción. En concreto, animar a que se concierte una entrevista, facilitando siempre la posibilidad de hacerlo de manera digital y con disponibilidad de tiempo. Antes de despedirte elige bien estas palabras. Si continuamos con el ejemplo anterior, podrías decir: “Completamente convencida de que estoy hecha para el puesto, pero entiendo que quieran conocerme antes. En una reunión, aunque sea online, podrán confirmar esta hipótesis. Me adapto a sus tiempos”. 

El diseño y la presentación ¿importan? 

Definitivamente sí, el diseño y la presentación importan. Desde el tipo de letra hasta la elección de los colores. Puedes optar por la clásica fuente que te viene por defecto en tu editor de texto y el negro sobre blanco. No es mala decisión, pero tampoco te va a hacer destacar. Una carta de motivación no es como un CV, tiene menos posibilidades creativas. Aun así se pueden introducir mejoras. 

Por ejemplo, prueba a poner un gris oscuro como color de texto, o bien cualquier otro color, pero que sea oscuro para que se lea bien sobre el fondo blanco. Cambiar el color de fondo suele ser arriesgado y la mayoría de veces no mejora el diseño. Puedes incluir una banda un poco decorada en el encabezado o en el cierre, tal como seguro que has visto en cartas comerciales que te hayan llegado al buzón. O, más sencillo, que la banda sea de un color solo, sin decoración. También puede ser una imagen evocadora que recuerde a tu profesión. 

Cuida que los márgenes sean amplios y que el párrafo no sea demasiado ancho, pues suele dificultar la lectura. Coloca los elementos como se acostumbra en una carta: arriba a la izquierda tus datos con el número de teléfono y correo electrónico; un poco más abajo y situado a la derecha, datos de la empresa a la que lo diriges y, si lo tienes, nombre y puesto de la persona que la va a recibir. Saludo inicial y el cuerpo del texto a continuación. Asegúrate de que los párrafos guardan un espacio como si hubiera una línea de texto en blanco entre ellos. Despídete y coloca la fecha y la firma a la derecha. Punto extra si consigues que tu CV siga la misma estética. 

Comunicación: una tarea en la que merece la pena esforzarse 

Un perfil valioso es lo que realmente lleva el peso de tu trayectoria, eso es innegable. Pero para moverte en el mercado laboral tienes que hacer además ciertas labores de promoción. Hay gente que le basta con tirar de contactos; sin embargo, esta estrategia la mayoría de veces no es posible. Especialmente cuando tienes muy claro dónde quieres trabajar y en qué tipo de puesto, y no conoces a nadie que te pueda recomendar. Como acabamos de decir, esto sucede en la mayoría de ocasiones.  

Si haces una buena labor de comunicación, conseguirás llamar la atención sobre tu perfil y en un momento o en otro vas a acceder a un puesto adecuado a tus expectativas. Los expertos en márketing lo saben bien, solo hay que adaptar alguna de sus técnicas. La carta de motivación es una excelente oportunidad de hacerlo. Conseguirás mejores resultados en la promoción de tu perfil profesional gracias a la eficiencia que te aporta este tipo de documento. Quizá te cueste más tiempo elaborarlo, pero finalmente verás cumplido tu objetivo.