Pasos para definir una cultura de empresa que atraiga talento valioso

Conformar una cultura de empresa es uno de los pasos fundamentales para generar atracción de marca y que el talento valioso acuda a ti. Define los rasgos de la cultura que quieres construir a partir de los elementos con los que cuentas. Elige el tipo de cultura que se corresponde con tu employer branding y sigue estos sencillos pasos: analiza y entiende tu empresa, alinea los planes de acción y evoluciona en la transformación.

cultura de empresa

Elementos de la cultura de empresa

Definir la cultura empresarial es un proceso transformacional, es decir, implica tiempo y actuaciones individuales. El resultado de estas acciones será la modificación del modelo dinámico organizacional. Hay muchas formas de describir una cultura organizacional pero para transmitir la idea valga la imagen del alma de la compañía, la esencia, la personalidad de la organización, el ADN o lo que realmente queda cuando “se apagan las luces”. Estos son algunos de sus atributos:

  • Creencias y valores: son el sostén de la cultura, su misión y su visión. Los principios éticos que conforman el horizonte hacia el que caminar con cada acción.
  • Ideología: la suma de los anteriores que se proyectan como la razón de ser de la empresa.
  • Símbolos: en este grupo entran desde los logos hasta los procesos significativos que diferencian a la compañía.
  • Comunicaciones: el tono en que se habla, cómo te diriges a los clientes o al resto de los stakeholders define en lo formal tu cultura. Aunque, como dicen, en el fondo es la forma. Además, asegúrate de mantener canales de información en tiempo real, garantizando que los mensajes lleguen a todas las capas. Evita el rumor, no hay nada más tóxico y dañino para la cultura.
  • Mitos: se refiere tanto a los casos de éxito a seguir como a los referentes o leyendas que van conformando vuestra historiografía.
  • Rituales o “presunciones básicas subyacentes”. Son maneras de hacer las cosas, es decir, aquellos comportamientos o realidades inmanentes. Reacciones no programadas que se van repitiendo hasta instalarse en el inconsciente. Pero también pueden ser buenas prácticas relacionadas con el onboarding, por ejemplo, o con los reconocimientos a la productividad.

Al final las empresas son ecosistemas paralelos a otras formaciones humanas y reproducen los rasgos que ya ha estudiado la antropología filosófica. Es responsabilidad del departamento de recursos humanos y de los liderazgos el sacar el máximo provecho del capital humano pivotando sobre una cultura corporativa fortalecida.

 

Tipos de cultura empresarial

Existen diversas clasificaciones para distinguir entre unos tipos de cultura empresarial y otros. Algunas son básicas, como la de Stephen Robbins, para quien solo se puede distinguir entre fuerte o débil. La primera con valores bien definidos, coherentes y respetados. La segunda con un amplio margen de mejora, cuyo liderazgo debe apostar por la gestión de personas.

Además, puedes diferenciar otros tipos de cultura organizacional que no siempre son eficaces:

  • Cultura autoritaria. Con un liderazgo jerárquicamente superior, atiende a la eficiencia de los procesos y persigue la competitividad. Está limitada a la visión y decisiones de una o pocas personas, con lo que la mirada es sesgada y pierde oportunidades.
  • Cultura burocrática. Orientada a las normas, más que a las personas. Es un tipo de cultura que sirve de freno para un contexto caótico, pero que, una vez establecido el nuevo orden, resulta demasiado inmovilista. No deja margen para la creatividad ni atrae el talento. Obstaculiza la adaptabilidad al cambio aunque puede servir para regular ecosistemas empresariales desestructurados.
  • Cultura por objetivos. En ella la motivación y el compromiso corren en paralelo, en el mejor de los casos, hacia la consecución de los desafíos estratégicos. En este modelo es difícil generar la noción de comunidad y fomentar el compañerismo o la colaboración en el equipo.

La conclusión es que, si se quiere definir una cultura adecuada, han de tenerse en cuenta muchos aspectos y, sobre todo, ha de estar adaptada a las circunstancias e idiosincrasia de cada compañía.

 

Pasos para atraer el talento valioso

De la cultura corporativa depende en gran medida la supervivencia de la empresa. Su misión y visión serán las que orienten la estrategia. Las compañías que han sido referentes en este sentido, como Google o Coca Cola, encabezan las listas de las más solicitadas para trabajar en ellas. Si quieres sacar rendimiento de tus capacidades y mejorar tu employer branding apostando por la cultura organizacional sigue estos pasos:

  • Analiza y entiende el alma de tu empresa. De nada sirve intentar imitar a otros casos de éxitos si no está en el interior de tu cultura.
  • Despliega planes de acción en la línea estratégica que quieras desarrollar: procura alinear los propósitos personales con los objetivos a corto y largo plazo de la empresa.
  • Evoluciona asumiendo que habrá fases menos “bellas”, como en la transformación de la mariposa.
  • Estimula el compromiso desde la potencia de la organización: genera canales de comunicación y promueve la participación con sugerencias o proyectos.

 

Define la cultura como propuesta de valor

Quizá sea esta la clave. De todas las herramientas que puedes utilizar y los caminos que puedes elegir, asumir que la cultura corporativa aporta valor a tu proyecto es la base. Entre otros, estos son los beneficios que destacan:

  • Permite que toda la plantilla conozca la misión y la visión y, por tanto, mejore su rendimiento.
  • Establece metas y objetivos
  • Centra tus esfuerzos en el capital humano garantizando la flexibilidad, respetando el derecho a la desconexión y velando por su integridad física y su salud mental.
  • Da estabilidad y coherencia al equipo, mejorando el clima laboral y reduce el estrés.
  • Permite establecer criterios y reglas de actuación que optimicen la potencia de adaptación.
  • Posiciona tu marca delimitando tu identidad y diferenciándote de la competencia.

En los entornos cambiantes donde las crisis se están sucediendo, es imprescindible para la supervivencia de la empresa contar con una cultura corporativa sólida. Basándose en ella, los liderazgos pueden enfrentarse a los desafíos con todo el equipo remando en la misma dirección. De no ser así, las respuestas son tardías y mal coordinadas. Evita llegar a trabajar con empleados capacitados de manera deficiente o poco comprometidos con las líneas estratégicas de la empresa. Esta situación es costosa a todos los niveles, pero especialmente agotadora en el plano emocional.