Claves para superar un proceso de selección por valores

Este tipo de selección es tendencia en las empresas para atraer y retener al talento cualificado que se ajuste a su cultura corporativa. La selección por valores pasa por encima de la formación y la experiencia presentada en el CV para poner el acento en la capacidad de alineamiento con el organismo empresarial. Para superar un proceso de estas características debes conocer muy bien el mercado y tu sector, y hacerte algunas preguntas clave.

Entrevista de trabajo en un proceso de selección por valores

El origen del proceso de selección por valores

El reclutamiento ha cambiado en los últimos años alejándose de la contratación basada en la formación o la experiencia. Las empresas coinciden en que los valores permanecen y dan cohesión al equipo, mientras que las habilidades técnicas pueden adquirirse o desarrollarse en su mismo seno. Así la selección por valores va mejorando su posición, siendo uno de los procesos preferidos junto a la evaluación por competencias.

Es importante que desde el CV quede reflejado que tu perfil está alineado con esos valores. Por ejemplo, si la empresa apuesta por la diversidad y la formación de equipos inclusivos, es fundamental que señales que sumas en este sentido. No obstante, estas son algunas preguntas clave para superar un proceso de selección por valores:

  • ¿Qué es lo que más te atrae de trabajar en esa empresa? Piensa si te motivaría colaborar con compañeros expertos o reconocidos en el sector o bien unas condiciones laborales que priorizan la flexibilidad y la conciliación.
  • ¿Por qué crees que encajarías en el puesto? Ni todos los perfiles son los idóneos para todos los puestos ni todas las organizaciones los mejores ecosistemas para trabajar. Aquí se trata de reflexionar sobre tus propios valores y principios. Por ejemplo, si tu trayectoria ha estado vinculada al compromiso con la defensa de la igualdad, debes buscar una organización que sea transparente, que disponga de un plan de igualdad público y cuyo equipo directivo respete la paridad.
  • ¿Qué tipo de liderazgo te hace sentirte identificado? Es decir, puede que prefieras un jefe que marque los objetivos y las metodologías claramente o quizás te motive más un responsable que fomente la innovación y que escuche las sugerencias de los trabajadores.
  • ¿Qué destacas de tus anteriores empleos? ¿Con qué te quedas? Con el filtro del tiempo y la experiencia, sé sincero y elabora una lista con los rasgos que has aprendido a valorar.
  • Realiza un diagnóstico honrado de dónde quieres estar en el futuro y qué necesitas para lograrlo. Los criterios para elegir este horizonte hacia el que caminar te darán pistas sobre el esquema moral o la arquitectura de valores que te sirve de palanca.
  • Señala los tres valores que ocupan la cúspide de tu pirámide moral. Elige uno de cada nivel, esto es, en cuanto al sector y la empresa, a las relaciones interpersonales y el entorno en el que los centros de trabajo y los servicios se están desarrollando.

 

Cultura fit y cultura add

Seguro que ya cuentas con experiencia en esos trabajos en los que crees que vas a sentirte satisfecho e integrado, pero a la hora de la verdad no encajas ni en las dinámicas del grupo ni en la forma de llevar a cabo las tareas. El cultural fit se refiere a ese momentum en que tanto tus valores como los de la compañía coinciden y todo fluye. Cuando esto ocurre, la integración en el equipo es ágil, a la par que tienes muchas más posibilidades de quedarte en el puesto.

Sin embargo, también puede ocurrir que tus diferencias tanto en valores como en habilidades, aporten creatividad e innovación al personal. En este caso, se habla de cultural add porque entra una variable en el grupo que le fortalece activando nuevos caminos. En todo caso, son tus valores como individuo los que configuran tu manera de enfocar los retos y de reaccionar a los estímulos externos de una determinada manera.

La propuesta de valores de una compañía debe ser presentada a toda la plantilla y especialmente visible en un proceso de selección como este. A su lado seguramente encuentres su código ético, su plan de igualdad y sus méritos en esa dirección. La tendencia actual en recursos humanos es invertir en personas, esto es, contratar mejor. El alto índice de rotación, es decir, que las plantillas cambien mucho de trabajadores, sea por la razón que sea, perjudica severamente las cuentas y la employer branding de la compañía. Por ello, ofrecerte como un perfil estable y comprometido refuerza tu competitividad.

 

La atracción del talento como tendencia

Las empresas han desarrollado su marca empleadora para optimizar los procesos de selección siguiendo las estrategias del inbound marketing. El objetivo es que sean las candidaturas las que sientan que podrán pertenecer a esa cultura corporativa. Así el inbound recruiting pone el acento en su reputación trabajando su visión, misión y valores.

La afirmación “trabajo en” ya carece de significado porque lo que las compañías buscan es el compromiso de los empleados con la cultura corporativa. La confianza mutua entre liderazgos y personal se basa en el conocimiento de los valores y su compromiso con ellos. Si buscas el crecimiento personal y profesional dentro de un proyecto es clave que te sientas vinculado a su posicionamiento estratégico. Fingir o aparentar un personaje distinto a tu verdadero yo, más tarde o más temprano, y siempre en el caso de conseguir el trabajo, va a pasarte factura. Tú eres el que duermes todas las noches de tu vida contigo así que sé fiel a tu identidad y busca la empresa en la que puedas ser feliz.

Esta tendencia corresponde a la necesidad de las empresas de contratar el escaso talento cualificado de un mercado donde la incertidumbre y el teletrabajo son mayoritarios. Para evitar procesos tediosos y poco eficaces, buscan ser un imán que atraiga y retenga el talento que encaje con su proyecto. Por eso, tras analizar las distintas posibilidades y localizar el lugar en el que encajas, solo te queda preparar la entrevista para demostrar que eres el perfil alineado ideal.