Recibir una oferta de trabajo suele ser una buena noticia, pero también un punto de inflexión. Cuando ya tienes una propuesta encima de la mesa, es normal que aparezcan dudas: si el salario encaja con lo esperado, si el rol tiene más alcance del que parecía, o si las condiciones (horario, presencialidad, variable) están bien definidas.
En ese contexto, cómo negociar una contraoferta laboral es una pregunta habitual. No se trata de “regatear”, sino de cerrar el acuerdo con claridad. Una contraoferta bien planteada ayuda a alinear expectativas antes de firmar y evita frustraciones posteriores. La clave está en dos factores: argumentos y forma. Si pides algo razonable y lo planteas con un tono profesional, lo habitual es que la conversación sea constructiva, incluso cuando la empresa no puede ajustar el punto principal.
A continuación, repasamos qué puede incluir una contraoferta, cuándo conviene negociarla, cómo prepararla paso a paso y qué variables puedes revisar además del sueldo para mejorar el acuerdo global.

Qué es una contraoferta de trabajo y qué puede incluir
Una contraoferta de trabajo es la propuesta que realiza el candidato tras recibir una oferta inicial para revisar una o varias condiciones. Suele plantearse cuando existe interés real por el puesto, pero algún punto no encaja con el nivel de responsabilidad, la experiencia o el mercado.
Aunque el salario suele ser el primer foco, en la práctica la negociación puede afectar a tres bloques:
- Compensación: salario fijo, variable, bonus y revisiones.
- Condiciones: teletrabajo, flexibilidad, jornada, vacaciones, beneficios.
- Alcance del rol: nivel, responsabilidades, objetivos y expectativas.
Un criterio útil: una buena contraoferta no pretende “ganar”, sino hacer coherente el acuerdo. Por eso suele funcionar mejor priorizar uno o dos puntos relevantes y mantener una alternativa razonable si no hubiera margen.
¿Cuándo merece la pena negociar y cuándo no? (checklist rápido)
Negociar tiene sentido cuando lo que se quiere ajustar afecta de verdad a tu decisión. Si el cambio no es determinante, a veces lo mejor es cerrar y avanzar.
Señales verdes / señales rojas
Hay señales que suelen indicar que una contraoferta puede estar bien planteada. Por ejemplo, cuando el rol incluye más responsabilidad de la prevista (gestión, objetivos exigentes, disponibilidad, viajes) o cuando el paquete ofrecido se queda corto respecto al alcance del puesto. También suele haber margen si la empresa muestra apertura a conversar y tú puedes justificar tu petición con elementos concretos: experiencia comparable, conocimiento sectorial o resultados demostrables.
En cambio, conviene ser prudente si la empresa transmite que el paquete está cerrado o responde a un marco rígido, o si el margen de mejora es pequeño y no cambia tu decisión real. También es preferible no negociar si no tienes claro tu mínimo aceptable, porque la conversación puede alargarse sin rumbo y generar incertidumbre en el cierre.
Si necesitas una regla rápida: negocia cuando puedas explicar el porqué en dos frases y el para qué en una (qué cambia en tu decisión).
Si necesitas una regla rápida: negocia cuando puedas explicar el porqué en dos frases y el para qué en una (qué cambia en tu decisión).
Paso a paso para negociar una contraoferta laboral: de los datos al “sí”
Una contraoferta profesional no se improvisa. Se prepara de forma sencilla y se plantea con claridad.
Define tu mínimo aceptable
Antes de hablar con la empresa, define tu mínimo aceptable. Es decir, cuál es el escenario que te permite aceptar con tranquilidad y cuál no te compensa. No necesitas usar terminología técnica; lo importante es tener claro el marco.
Para ordenarte, ayuda trabajar con tres niveles:
- Objetivo: lo ideal.
Aceptable: te encaja y te deja tranquilo.
Límite: por debajo, no lo aceptarías.
Este paso evita el error típico de negociar “a ciegas”: pedir, recibir un “no” y quedarse sin saber si aceptar o no.
Cómo anclar la cifra
Si tu objetivo es un aumento de sueldo, plantea un rango en bruto anual y apóyalo en el alcance real del rol.
Si existe retribución variable, separa fijo y variable para que la comparación sea clara y evitar malentendidos.
En lugar de una cifra rígida, suele funcionar mejor proponer un rango razonable y coherente con el puesto. Un planteamiento equilibrado es: confirmar interés, explicar el motivo (alcance/experiencia/mercado) y proponer el rango. Esto facilita que la empresa valore la petición sin percibirla como un ultimátum.
Si quieres ampliar el enfoque, puedes apoyarte en estas dos guías: cómo pedir un aumento de sueldo y cómo pedir un aumento de sueldo senior, con claves para ordenar tus argumentos y plantear la conversación con seguridad.
Cómo justificar con impacto
La justificación es el núcleo de la negociación. No hace falta un discurso largo: funciona mejor una conexión simple entre el alcance del puesto y tu experiencia.
Si el rol incluye gestión, coordinación, presión por objetivos o responsabilidad transversal, es razonable que el paquete lo refleje. Y si tú ya has trabajado en contextos similares, conviene mencionarlo con un ejemplo concreto: un proyecto, un resultado, una mejora de proceso o una experiencia directa en el sector. Esa concreción aporta credibilidad y evita frases genéricas que no añaden valor.
Por ejemplo, si el salario fijo está muy ajustado, una alternativa habitual es pactar una revisión a 6–12 meses con objetivos claros (y dejarlo por escrito). Y si el alcance del rol ha crecido respecto a lo hablado en entrevista, puedes justificar la contraoferta vinculándola a ese cambio de responsabilidades.
Guiones listos: email inicial, llamada y cierre
Una contraoferta no necesita dramatismo. Necesita claridad y un tono que invite a cerrar.
Email de apertura
Asunto: Oferta – revisión de condiciones
Hola [Nombre],
Gracias por la oferta y por la confianza. El puesto me interesa y considero que el encaje es bueno.
Antes de confirmar, quería comentar si existe margen para revisar [salario / modelo de trabajo / variable]. Por el alcance del rol y mi experiencia en [X], me gustaría valorar un ajuste a [rango] o, si lo preferís, una revisión a 6–12 meses con objetivos definidos.
Si te parece, lo comentamos por teléfono cuando os venga bien.Gracias,
[Tu nombre]
Qué decir por teléfono
En llamada, lo más útil es mantenerlo simple:
- Confirmas interés y que quieres cerrar bien.
- Mencionas el punto concreto a revisar (uno o dos).
- Justificas con una razón breve.
- Propones alternativa si el margen es limitado (revisión, variable, flexibilidad).
Este enfoque suele reducir fricción porque muestra intención de acuerdo.
Seguimiento si no responden
Hola [Nombre],
Solo para retomar el hilo sobre la oferta. Cuando podáis, me gustaría confirmar si hay margen para revisar [punto] y cerrar la decisión esta semana.Gracias,
[Tu nombre]
Qué pedir además del sueldo: 15 variables clave a negociar
Cuando el salario fijo está ajustado, el paquete total puede mejorar revisando otras variables. La clave es priorizar: elige dos o tres aspectos que realmente cambien tu decisión y plantea una alternativa si el punto principal no se mueve.
Estas son 15 variables habituales:
- Teletrabajo (días y condiciones).
- Modelo híbrido definido (evitar “según necesidad” sin concretar).
- Flexibilidad horaria (entrada/salida).
- Jornada intensiva (verano u otros periodos).
- Vacaciones (días extra o planificación flexible).
- Días de libre disposición.
- Retribución variable (importe objetivo y condiciones).
- Bonus (métricas claras y periodicidad).
- Revisión salarial a 6–12 meses (fecha y criterios).
- Plan de carrera (hitos realistas).
- Presupuesto de formación anual.
- Certificaciones relevantes (si aplican al rol).
- Beneficios (seguro, transporte, dietas).
- Herramientas de trabajo (equipo, licencias).
- Fecha de incorporación (margen para transición).
Teletrabajo y flexibilidad
Aquí conviene concretar, porque las formulaciones vagas generan problemas después. Si es importante para ti, pide definiciones claras: cuántos días, cómo se organiza la presencialidad y qué flexibilidad real existe en la práctica.
Variable y bonus
Si negocias variable, pide claridad: objetivos, métricas, periodicidad y si el objetivo es alcanzable. Un variable poco definido puede crear frustración; uno bien definido puede compensar un fijo menos flexible.
Formación y plan de carrera
En perfiles cualificados, esto pesa. No hace falta un plan complejo, pero sí un marco mínimo: recursos de formación, certificaciones y expectativas de evolución a medio plazo.
Revisión a 6–12 meses
Es una de las alternativas más útiles cuando el fijo está cerrado. Para que sea efectiva, conviene fijar fecha, criterios y el marco de decisión (qué ocurrirá si se cumplen los objetivos).
Errores comunes que tiran una contraoferta
Una contraoferta puede fracasar por el planteamiento, no por el contenido. Entre los errores más habituales están: pedir sin priorizar, adoptar un tono defensivo, justificar con comparaciones sin datos o negociar demasiado tarde (tras un “sí” verbal).
También es frecuente no tener claro el mínimo aceptable y alargar el cierre con dudas. En general, una propuesta breve, coherente y con alternativas suele ser mejor recibida que una negociación extensa.
Indicadores para decidir: aceptar, rechazar o proponer alternativa
Negociar es útil, pero no siempre conviene prolongar la decisión. Un marco sencillo te ayuda a cerrar con criterio.
Checklist de decisión en 10 minutos
Valora del 1 al 5:
- ¿El paquete total compensa (salario y condiciones)?
- ¿El rol encaja con responsabilidades reales?
- ¿Hay proyección razonable (aprendizaje, estabilidad, carrera)?
- ¿Confías en el equipo y la línea de reporte?
- ¿El modelo de trabajo encaja con tu situación personal y logística?
Si el resultado es alto, suele ser buen momento para cerrar. Si es intermedio, negociar con foco. Si es bajo, conviene reconsiderar o proponer alternativa concreta en lugar de alargar.
Aceptar
Aceptar tiene sentido cuando lo esencial está cubierto y los ajustes posibles no cambian tu decisión.
Rechazar
Rechazar es adecuado cuando la desalineación es estructural (paquete, rol, cultura o expectativas).
Proponer alternativa
Proponer alternativa funciona cuando el puesto interesa pero hay un bloqueo puntual: revisión a 6–12 meses, ajuste de variable o acuerdo de flexibilidad pueden desbloquear.
Preguntas frecuentes
¿Puedo perder la oferta si hago una contraoferta?
Es posible, pero no es lo habitual si se plantea con respeto, coherencia y argumentos. En muchos procesos, especialmente en perfiles cualificados, la negociación forma parte del cierre.
¿Cuánto es razonable pedir de aumento de sueldo?
Depende del sector, del rol y del mercado. Lo importante es que la cifra sea justificable y se plantee con coherencia, preferiblemente en un rango razonable.
¿Se puede negociar algo más que el sueldo?
Sí. Teletrabajo, flexibilidad, variable, formación, beneficios o una revisión a 6–12 meses son alternativas habituales cuando el fijo está ajustado.
¿Cuándo es mejor negociar: por email o por teléfono?
El email ayuda a ordenar y abrir conversación. La llamada suele facilitar el cierre porque permite matizar y resolver dudas con rapidez.
¿Qué hago si me dicen que no hay margen?
Plantea alternativas (revisión, variable, flexibilidad u otros beneficios) y decide en función del mínimo aceptable que definiste antes.
Prepara una buena estrategia para negociar una contraoferta laboral
Como has visto, negociar una contraoferta laboral no es solo una cuestión salarial: es una decisión estratégica que impacta en tu desarrollo profesional y en tus condiciones a medio plazo.
Plantear una contraoferta de trabajo con criterio no significa exigir, sino poner en valor tu perfil, alinear expectativas y cerrar un acuerdo coherente con el alcance real del puesto. Con preparación, argumentos y un enfoque profesional, es posible mejorar el paquete y tomar una decisión con mayor seguridad.
Si sientes que estás en ese punto y quieres preparar tu conversación con más confianza, en S&YOU podemos asesorarte para definir qué pedir, cómo justificarlo y cómo plantearlo sin tensar la relación.





